El número 778, correspondiente a noviembre de 2008 de “Revista de Aeronautica y Astronáutica”, la revista del Ejército del Aire, dedica su editorial al “50° Aniversario del Sistema de Defensa Aérea“, por su interés y relación con el tema de este blog, lo reproducimos aquí.

El 18 de julio de 1958 se realizó desde el entonces denominado Escuadrón de Alerta y Control N° 2 emplazado en Villatobas (Toledo) la primera interceptación controlada de aeronaves en el espacio aéreo español. Un hito aeronáutico que dio inicio al posterior desarrollo del sistema de defensa aérea en nuestro país.
Ha transcurrido medio siglo desde este significativo hecho y hoy podemos decir con orgullo que el Ejercito del Aire dispone de uno de los sistemas más modernos y avanzados para la vigilancia y el control de nuestro espacio aéreo. Esta misión ha adquirido tras el atentado del 11 de septiembre 2001 una nueva dimensión al complementarse la tradicional tarea de defensa contra una amenaza exterior con la lucha permanente contra las recientes amenazas terroristas (Renegade) y por el establecimiento de dispositivos especiales de seguridad con ocasión de la celebración de actos de especial relevancia.
El actual sistema de defensa aérea remonta sus orígenes a la década de los años cincuenta. En aquella época, se dieron en España los primeros pasos para establecer la “Red de Alerta y Control”. Como resultado, se crearon entre 1958 y 1960 siete Escuadrones de Alerta y Control (EAC) distribuidos por toda la geografía ibérica. Dichos escuadrones, dotados de sensores radáricos de fabricación americana, vigilaban y controlaban el espacio aéreo en sus respectivas áreas de responsabilidad, actuando independientemente como Centros de Operaciones de Sector (SOC) o de forma subordinada a los anteriores como Centros de Control e Información (CRC). El puesto de mando desde el que se dirigían las operaciones aéreas quedaba establecido en el denominado Centro de Operaciones de Combate (COC), “Pegaso”, con sede en la Base Aérea de Torrejón. Este sistema se utilizó conjuntamente entre miembros de la USAF y del Ejército del Aire hasta el 30 de diciembre de 1964, fecha en la que el Mando de la Defensa se hizo cargo de todas las instalaciones.
En la década siguiente, la red se potenció con la creación de dos nuevos escuadrones: el EAC N° 8 en el Pico de las Nieves (Gran Canaria) y el EAC N° 9 en Motril (Granada). Fueron unos años de intenso desarrollo en los que se aprovechó el marco de ayuda mutua que brindaba el Acuerdo de Amistad y Cooperación con los Estados Unidos para iniciar el programa “COMBAT GRANDE”. De esta manera, se consiguió completar la modernización de todos los equipos y se logró implantar con éxito el “Sistema Semi-Automático de Defensa Aérea (SADA). Con posterioridad, se estableció una nueva fase denominada COMBAT GRANDE II que contemplaba una mejora sustancial del SADA y la creación de un nuevo emplazamiento en Barbanza (La Coruña). En esta época se crea el Ala de Alerta y Control y los asentamientos pasan a denominarse Escuadrones de Vigilancia Aérea (EVA).
Ya iniciados los años ochenta se produce la gran revolución técnica que permite modernizar definitivamente nuestro sistema de defensa aérea hasta su actual nivel operativo. Por una parte se mejoran las instalaciones y los equipos en las Islas Canarias con el programa ALERCAN y se crea el EVA 22 en Lanzarote, y por otro lado se desarrolla entre 1991 y 1993 el programa PRÓVIDA que permite alargar la vida operativa de los equipos americanos hasta su sustitución por nuevos sensores como el radar LANZA, de diseño nacional, y el RAT-31 de fabricación italiana.
Sin embargo, el hecho más significativo que determina el actual grado de capacidad tecnológica lo marca de manera significativa la creación en mayo de 1982 de un programa específico para la implantación de un Sistema Integrado de Mando y Control (SIMCA). Este ambicioso proyecto, que actualmente está en pleno proceso de ejecución, se ha marcado como objetivo fundamental instaurar, teniendo en cuenta la doctrina de empleo del Sistema de Mando y Control Aéreo de la OTAN (ACCS), un conjunto de sensores, equipos e instalaciones que nos permita converger de manera satisfactoria con el sistema de mando y control integrado de defensa aérea aliado en el horizonte previsto para 2014-2015. Gracias a este programa, el Ejercito del Aire ha remodelado completamente las infraestructuras de los escuadrones de vigilancia aérea, ha reemplazado los sensores y los equipos de comunicaciones tie-rra-aire-tierra por otros equipos de tecnología avanzada que cumplen plenamente con los requisitos definidos por la OTAN y ha creado nuevos emplazamientos y centros de mando y control con capacidad para desarrollar de forma más efectiva operaciones aéreas ofensivas, defensivas y de apoyo.
Nadie duda ya que las operaciones militares quedarán condicionadas por la capacidad de operar en red y por la posibilidad de gestionar los medios aéreos, navales y terrestres disponibles de una forma más rápida y eficaz. El futuro se presenta apasionante para nuestro Ejército del Aire y debemos felicitarnos, no solamente por haber desarrollado en estos cincuenta años un magnífico sistema de defensa aérea, sino también por haber sabido tomar la acertada decisión de continuar en la “punta de lanza” tecnológica gracias a la futura integración con nuestros aliados.