Jue 22 Oct 2009
Al llegar me destinaron como ordenanza, pero al cabo de un mes, más o menos, me habilitaron cabo y me destinaron a la oficina de la unidad como furriel con el brigada Antonio Pastor Perez y el sargento Alejandro Sanchez Camacho. Algo más tarde cambiaron al capitán (no recuerdo ahora el nombre del anterior) y llegó Rafael Rubio Luengo, con el que tuve muchas y largas conversaciones sobre como poner los servicios a los reclutas y la cantidad de tropa que debía permanecer en el escuadron el fin de semana. Creo sinceramente que al final acabamos como buenos amigos.
Ademas, con el tengo una anécdota divertida que la cuento todavía de vez en cuando.
El sargento estaba de semana (y no me dejaba salir de paseo esos dias: ¡no iba a estar yo de paseo y el de guardia!). Aunque yo me quedaba encantado, pues nos lo pasabamos bastante bien y habla buena relación. Coincidió que el capitán estaba de oficial de día. Por la tarde el sargento propuso que él y yo jugaramos unas partidas a los bolos contra el capitán y el otro furriel.
La bolera tenia como una maquinaria en la que debías recoger los bolos del suelo y ponerlos en ella para que los colocara en su lugar. Estábamos el capitán y yo recogiendo los bolos, cuando él levanto uno en el momento que yo me agachaba, y me partió la ceja. Por supuesto se disculpó y acabamos las partidas.
Al dia siguiente era día de paga, y claro todos pasaban por la unidad a cobrar. A media mañana bajó el capitán, un poco “mosca” y me dijo: “Calsina, ¿como es que vas diciendo que yo te he partido la ceja?“. Y yo le contesto: “porque todos me preguntan que quien me lo ha hecho“. El capitan exclamó “¡pero fue sin querer!” y yo tranquilamente le dije “sí, ya lo sé, pero es que eso no me lo preguntan“. Y nos pusimos todos los que estabamos alli a reir un buen rato.
Ramon Martinez Calsina
Leave a Reply
You must be logged in to post a comment.

